domingo, 7 de marzo de 2010

La máquina del tiempo volvió a hacer de las suyas

La máquina del tiempo volvió a hacer de las suyas y ha recordarnos como nos hicimos esa cicatriz

Admitir que eres un capullo quizás no sirva para estar mejor pero ayudar mirarte la pulsera de la mano izquierda o el fondo de pantalla y ver que por mucho hayamos llorado, pensado o nos hayamos equivocado, ahora estas como querías estar hace mucho tiempo y hay que comerse la cabeza por hacerla feliz y así conseguir la tuya al final del camino.

Todos cometemos errores y todos nos damos cuenta demasiado tarde de ello, errores que se podrían haber evitado pero que ocurrieron, quizás por falta de seguridad en uno mismo, falta de dialogo entre ambos o cientos de cosas que a un adolescente se le pueden pasar por la cabeza en una subida o bajada de hormonas o una sobredosis de testosterona… Todos estos errores constituyen los núcleos de las personas, pues es a partir de estos desde donde comienza la personalidad de la persona, tanto si es el que falla como al que se le ha fallado, siempre ambos acaban mal parados. No siempre se consigue perdonar, jamás se consigue olvidar, pues la cicatriz así nos lo hará recordar, pero como vivir a partir de estos, depende de cada persona y así llego a la reflexión que ``Admitir que eres un capullo quizás no sirva para estar mejor pero ayudar mirarte la pulsera de la mano izquierda o el fondo de pantalla y ver que por mucho hayamos llorado, pensado o nos hayamos equivocado, ahora estas como querías estar hace mucho tiempo y hay que comerse la cabeza por hacerla feliz y así conseguir la tuya al final del camino.´´

Porque solo así empezarás a construir un camino donde las malas personas o lenguas no podrán hacer daño, donde se construye un escudo unido tan fuerte entre ambos que ni el arma más potente del mercado podría penetrar, un escudo que cuesta mucho de soldar pero que en casi 5 meses va cogiendo forma y con el que al ponerlo en una balanza, las cosas positivas ridiculizan las malas, es así como debemos mirar las cosas, como verdaderamente queremos y merece la pena verlas pues sabemos que el pasado jamás se olvidará y pensarlo no lo arreglará…

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