domingo, 28 de marzo de 2010

Quizá tengamos suerte

Cerrando los ojos se apaga el universo, enciendo esa irracional sensación a la cual cientos intentan llegar, de la que pocos pueden hablar y de la que nadie puede escapar. Y sí, hablamos del lugar contrareal, donde todo lo que ocurre tiene un porqué que elegimos con una gran previa meditación, allá donde las cicatrices se juntan para desaparecer y del que necesitas diariamente para darte cuenta que tienes suerte porque, ¿Cuantas veces nos hemos preguntado por qué nos ha tocado esta vida vivir?

Quizás no sea tan mala y deberíamos pararnos a pensar que solo son vidas, muy parecidas entre la sociedad…Madrugar, trabajar, ocio, madrugar, trabajar, ocio, así cinco de cada siete días, así caemos en la rutina pero como anteriormente cité, ‘’enciendo esa irracional sensación’’ y apareces, como de la nada, quizás de entre el polvo que cada lunes junto al sol entra por la ventana y me recuerda que existe una rutina, rota por sus palabras, caricias, abrazos, pensamientos, miradas, gestos y sensaciones que en cada segundo recuerdan lo afortunado que puede llegar a ser una persona de vivir una vida rutinaria o mejor dicho, de estar enamorado de una persona como ella.

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