martes, 6 de abril de 2010

Dame más


Dame motivos, si existen, para disuadirme de que no estoy en el camino correcto, que estoy equivocado cuando pienso que eres para siempre y que estoy viviendo una realidad y no un sueño… Es difícil hacer fácil algo tan complicado como amar, pero más difícil es tener claro que quiero vivir esta vida fugaz a tu lado y día a día has ido consolidándola. Sigue, hazlo como has estado haciendo estos días, dame más motivos para comprender por qué cuando tú te alejas las cosas van al revés y que solo cambian cuando estamos juntos o sigue a mi lado y dame más…

Es complicado agradecer con palabras estos días que me has regalado, también era difícil que salieses de mi cabeza y ahora es imposible dejar que ella piense en otra cosa y es que sin darme cuenta has ido grabando a pulso, con total responsabilidad y lentamente las letras de una palabra que nadie cree, una palabra que sólo tú y yo cumpliremos, siempre. Entonces, ¿Quién más nos hace falta? No necesito a nadie cuando sé que en algún lugar tú estás pensando en lo mismo que yo, rozar cual rayo de sol el frío mar tras el amanecer pero de una forma distinta, tú el sol que ilumina mi mirada y yo el frío mar que embravece en cada segundo en que mi corazón no siente el tuyo palpitar junto al suyo.

Posiblemente, no escriba yo todo esto, pues es difícil que mi cabeza deje fluir con tanta soltura lo que el corazón articula, quizás sirva de guía o intenta llenar el vacío tan grande que queda cuando no estás. No soy yo solo, las sabanas también hablan de ello, también lo hacen mis manos, mis brazos… Te echo de menos, me torturo con la duda de no saber si estás bien ahora mismo, quiero tenerte, cierro los ojos y no puedo dejar de verte, los abro y te esfumas. No solo es aprecio, tampoco amor, nos envuelve algo distinto, la magia de cada beso, la fantasía de cada segundo. Segundos que deshace en pedazos la realidad, pedazos que construyen un lugar que no basta con describir, que no podemos pronunciar, un lugar contrarealidad que evade lo real y que aunque duela, en nuestros interiores también deja factura, una factura complicada de pagar, quizás distancia, tiempo, dolor o cualquier otro sentimiento amargo que radica en la soledad del vacío entre mis brazos. Me encanta enroscarte con mis brazos, me fascina que tú hagas lo mismo con tus piernas, hechizas con tu presencia…

No pares, dame más días felices, dame más momentos únicos y más sueños cumplidos. Déjame escribirlo todo en un diario, quiero que nuestra historia sea recordada por mucho tiempo. La historia de un amor verdadero, niños pequeños que han crecido para convertirse en pequeños adolescentes que llegarán a grandes adultos, pero juntos. Dime que hay de malo en fantasear con el tiempo, fantasear con el señor reloj, acostumbrarse al tiempo que nos desespera y nos enreda, que nos libera, aquel al que hay que dar gracias por construir esto, cuestión de tiempo era, cuestión de tiempo ha sido superar nuestros miedos. Dame más, déjame darte más, deja que construya un lugar paralelo para seguir dándote las gracias, por ser así, por hacerlo así, por enamorarme así…Dame más

No hay comentarios:

Publicar un comentario