¿Has sentido que cuando ella no está todo pierde la mágica que ella da con cada mirada, que las cosas pierden el hechizo de su sonrisa, que la ciudad se vuelve aburrida y gris, tal como es? Quizás solo sean paranoias de una persona que jamás se ha enamorado o ejemplos de sucesos que ocurren alrededor de una mirada subjetiva, sujeta a una persona, sujeta entorno a un fututo lleno de sueños e ilusiones. Ilusiones que suben y bajan cual bolsa de comercio en estos tiempos que corren pero es así. Comparable a un niño de tres años que comienza a decir sus primeras frases con sentido, sentidos que registran cada milímetro de su cuerpo para conseguir enamorarse más, si cabe, día tras día en cada segundo de su ausencia, porque en su presencia, es imposible pensar y recordar, vivir y escuchar. Solo volar, correr y flotar a su lado, en cada momento y gesto, palabra y beso. Nadie podrá calcular de una forma exacta como se pude llegar a amar, ni de una forma aproximada diría yo. Lo puedo sentir a cada segundo que marca el señor reloj, lo puedo palpar con la yema de sus dedos en mi rostro, pero no puedo dejar de amar, ni queriendo podría imaginar que un día la ilusión desvanecerá por completo.
Se el daño que causo y dolor que produzco pero puede ocurrir que ese dolor salga de mi interior y se contagie al resto de mi vida, ella. Ella lo ha ido haciendo sola, ella ha ido hundiendo en el fondo de mi corazón su nombre y apellido, ella hace que esté seguro de todo pero ella también hace que me asalten cientos de dudas, que el temor inunde mi mente y que la realidad mate mi subconsciente. Subconsciente que radica en mi peor cara, aquella desconfiada, fría y desagradable, la que la mayoría de gente conoce, la que secuestra aquella parte humilde, triste y dulce, sensible.
¿Qué hay de malo en un chico sensible? La sociedad, el miedo y el fracaso, simplemente. Consigue quitarlos y tendrás a la mejor persona con la que podrás topar en esta vida pero antes, sigue amándolo como estás haciendo, sigue a su lado, ayudándolo, porque aunque no lo creas, es cierto eso de que cada segundo cuenta y cada segundo duplica la confianza que aportas, triplica el cariño y expone al cuadrado el amor que siente. Es entonces cuando sientes un pinchazo en el pecho, justo en el lado inferior izquierdo del esternón, como si hubieses corrido durante horas una maratón o hubieses deseado durante cuatro días su vuelta y sus miradas de ilusión hechizadora de corazones.
Pinchazos síntomas de amor, pinchazos que recuerdan la espina que vive en ti, pinchazos síntomas de amar por primera y última vez. Pues cuando los pinchazos acaben, yo me iré con ellos, estoy seguro.
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