Una tal María Palomar Lloris, chica que posee algo así como una vida, con stabilo rojo pasión escribió algo que decía...
Un amigo, es un brote de la misma flor que crece lejos de ti, pero, a pesar de cualquier contratiempo siempre, remarco: siempre, acaba trasplantado en la misma maceta que tú.
No importa quien se encargue de regarlas, abonarlas o echarles insecticidas, todas esas cosas serán en vano si no permanecen unidas, porque, cada una tiene los rayos de sol necesarios para la supervivencia de la otra.
Aunque, mirándolo de otra forma, su objetivo no es sobrevivir, sino, más bien, disfrutar de lo que se vive.
No obstante, continúo poniendo pegas, ya que no se puede considerar un verdadero amigo al que te da calor sólo al medidodía, cuando el Sol es abrasador y a él le sobra.
En resumidas cuentas: amigos de verdad son escasos y sólo ellos se morirían de frío por darte calor, se disecarían si tienes sed y soportarían cualquier plaga que te hubiese atacado.
Por la suma de todas esas cosas y por lo que la experiencia me ha ido instruyendo, me compadezco de toda esa gente que es capaz de vender sus mejores plantas por un hermoso Bonsay.
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