domingo, 22 de agosto de 2010

Que te amo.

Cuando se lo has hecho saber, cuando lo sabe con toda claridad, cuando no cabe duda de que lo sabe es cuando creo que aún deben de existir más formas, otra manera, un nuevo idioma, algo…para poder volver a decir lo que ya sabe. Puedo escribir tantas veces como veces la he besado pero no por ello creeré estar en paz conmigo mismo, con ella.

La noche está cambiando, el cielo tiene varicela, algo tiene que hace que mi corazón la busque cuando no está conmigo, ya no somos niños y en noches como esta soy capaz de comportarme como el más pequeño, ser capaz de perder toda mi madurez en un par de gestos y tres palabras, lo que escribo. Mi alma no se contenta con tenerla conmigo, mi alma está conforme con amarla. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la amo. Como decía Neruda: ``es tan corto el amor y es tan largo el olvido’’ que por muchos momentos en que te haya hecho sentir feliz, siempre recordarás más los momentos en los que contigo bueno no he sido y se ha acabado inundando pupilas con Proteínas: Albúmina, globulina y lisozima

Llorar.

Ante lo bueno y lo malo, abrir con tus lágrimas las puertas del odio, cerrar con ellas las ventanas del paraíso.

Llorarlo todo, pero con sentimiento.

Empapar los cojines, mojar mis yemas de los dedos…

Llorando.

Decirte de nuevo, por si jamás se te había quedado claro,

Que te amo.

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