-Reincorpórate, vamos a pensar con la cabeza fría, razonemos porqué hemos cometido el fallo, bájate de ahí, desde arriba tú tienes una visión muy distinta a la mía. Siempre tenemos vistas distintas de las mismas cosas y solo con la cabeza fría sabremos reaccionar sin malas palabras. Tapona las salidas, cierra las ventanas, de aquí no saldremos hasta que quede claro el porqué…
- No voy a escucharte, crees que lo sabes todo y que siempre tienes la razón.
Tocan a la puerta. Entra la sobervia, el ego y la obstinación.
- Hemos acabado por hoy, nada va a hacer que cambie la visión de esta noche…Nos vemos mañana.
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