¡¡Monta, huyamos de aquí!!
No quiero seguir viendo como la gente se ataca por las espaldas, no estoy hecho para padecer y pensar que esta vida es injusta porque sé que te tengo y eso me gusta.
Vigila, vigila que nadie nos siga, no quiero que nadie vea por qué sitios nos metemos, tengo la ruta inscrita en mi mente, la marcó mi corazón con el paso de los días durante tantos meses, según se mire, a tu lado.
Continúa confiando en mí, confía que a mi lado estarás segura, yo te daré todo lo que esté en mi mano para que cada día puedas despertar a mi lado. Con cada destello de la luna sobre el tapiz de nuestro edredón se escribirán los mejores besos dados bajo la luz de la fría noche otoñal y en cada primer rayo de sol que ilumine la habitación, tras el amanecer, veremos el futuro presente de nuestra vida y la luz alumbrará cada uno de los dientes que forman nuestras sonrisas para alegrar, más si cabe, los despertares con los que sueño cada día tras acostarme, habiendo antes colgado el teléfono después de haberte deseado dulces sueños mi pequeña.
Te amo.
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