No importa lo que sientas, tampoco lo que quieras, tienes que vivir atado a un carro, mejor dicho, debes tirar de él, como si fueses un caballo de tiro y arrastre. Debes vivir pensando en todo, en todos, todo lo que te rodea tiene que ser de tu conocimiento, tienes que complacerlo y callar. Aun así, vivirás muchas veces situaciones en las que te sientas desplazado, que creas que este mundo no es el tuyo o que quizás la gente que te rodea no te quiere como creías y encima, debes ocultarlo, pues aunque no vayas de frente, aunque te ocultes y no digas lo que piensas, ellos querrán y se llevarán la razón y no importa que no sea de tu agrado, tragarás y callarás.
Y así, viendo las cosas que te disgustan, callando a pesar de que hagan cosas que no gustan, vivirás el resto de tus días hasta que algo o alguien consiga hacerte explotar, y ese día, ya no estarás en este mundo.